¿Empezamos por la actitud?

¿Empezamos por la actitud?

Si hace dos semanas hablábamos de la motivación intrínseca, hoy quiero retomar un poco el hilo haciendo especial hincapié en la actitud. Ya sabemos que la motivación es un cóctel de impulsos, deseos y necesidades que mueven a las personas a actuar de una forma u otra. Para ello, la actitud es un ingrediente clave, esencial para alcanzar nuestros propósitos a nivel personal y laboral.

Lo cierto es que a día de hoy son muchas las oficinas en las que la motivación reina por su ausencia. Sin embargo, la gran mayoría de los empleados acostumbran a empezar motivados en sus nuevos puestos de trabajo, con metas entendidas y con una actitud imparable. No obstante, en ocasiones hay algo que empieza a fallar poco a poco.

Para evitar precisamente esto y mantener un ambiente motivador debemos dar un primer paso: actitud. Si nuestra actitud es la adecuada y estamos predispuestos a aprender, mejorar, cambiar, dar lo mejor de nosotros… las cosas saldrán bien y, consecuentemente, nuestra autoestima y motivación mejorarán.

 ¿Por qué mejorar?

Seguramente uno de los tópicos de nuestro país: si las cosas ya van bien, ¿por qué debemos mejorar? Sí, es verdad que en la llamada zona de confort se está muy bien, pero si queremos conseguir todo lo que nos propongamos, es necesario realizar este esfuerzo. Poco a poco conseguiremos resultados y, de nuevo, nuestra motivación aumentará.

Para ello quiero destacar la mejora continua Kaizen, una técnica japonesa que significa ‘cambio a mejorar’, y es que siempre se puede mejorar un poco; insisto, siempre. Se trata de una metodología de aplicación conocida como la MCCT: Mejora Continua hasta alcanzar la Calidad Total. Esta filosofía lo que pretende es mejorar en calidad y reducir costes de producción con pequeñas modificaciones diarias. Totalmente aplicable tanto en nuestro día a día en la empresa como en el terreno personal, Kaizen es una filosofía que muchas industrias japonesas llevan a cabo desde hace ya tiempo, y la verdad que, por lo poco que sé de los japoneses, mal no les va.

En definitiva, actitud y un poco de Kaizen en nuestras vidas y veremos cómo los resultados mejoran. ¿Te atreves?

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