Se avecina optimismo

Se avecina optimismo

Se trata de algo difícil de conseguir, pero vamos a intentarlo. Llevo poco tiempo en el mundo laboral pero si hay algo que he detectado es que llevamos una rutina demasiado aburrida, desgastada, desganada y, lo peor de todo, con muy pocos síntomas de poder revertir la situación. Cada mañana cuando vamos a trabajar en el metro o en una calle muy transitada lo que normalmente solemos ver son caras enfadadas, muy poco optimistas. Aquí está el principal problema y, además, es contagioso así que procura sonreír. Aléjate de las personas tóxicas Lo primero que hay que hacer en esta operación de optimismo es deshacerse de las personas nocivas, o por lo menos acercarse a ellas lo mínimo. Sinceramente, ¿qué te aportan? Hay personas que se dedican a vivir por y para explicar sus problemas, aportar dolores de cabeza, robarte tiempo, etc. No sé vosotros, pero yo no estoy dispuesto a ello 🙂 Cuando estás al lado de una persona nociva, te quita la vida #DesarrolloPersonal Click To Tweet Sí, puede sonar muy nazi la entrada de hoy, pero la vida ya te trae demasiados problemas como para tener que aguantar los del resto. Cuidado, tampoco hace falta expulsar a todo aquel que quiera contarte sus penas, pero sí distinguir entre aquellos interesados/aporta-marrones (ojo, palabrote) y los que realmente forman parte de tus círculos. A mí no me apetece ir a cenar con una persona que sólo me transmite malos rollos, no suelo ni enviarle un whatsapp. He aprendido a rodearme de gente que ya está en el destino de mi camino, es decir, personas con las que comparto...
Causas de muerte de la actitud

Causas de muerte de la actitud

Menudo bajón empezar con este titular y esta foto, ¿no? A ver si lo arreglamos con el final… 🙂 Bien, hoy toca de nuevo sesión de actitud. En la penúltima entrada hablé de la importancia de marcar la diferencia con actitud en nuestra vida personal y profesional y hoy intentaré reunir las principales causas que matan nuestra actitud, es decir, todo aquello que delimita o paraliza lo que sabemos hacer. Por lo tanto, nuestra misión será la de detectar las causas de muerte de la actitud que impiden desarrollarnos adecuadamente para, posteriormente, realizar un plan de acción. ¿Y cuáles son las causas de muerte de la actitud? 1. Preocupaciones Barreras para nuestro desarrollo personal y profesional, muchas de ellas impuestas por nosotros mismos. De hecho, expertos en desarrollo humano aseguran que: El 40% de nuestras preocupaciones no ocurrirán nunca. El 30% son del pasado, es decir, ya es tarde para cambiarlas. El 10% son problemas de salud. El 12% son temas irrelevantes, es decir, no afectan a nuestras vidas, son problemas de otros. El 4% de nuestras preocupaciones están fuera de nuestro alcance, no dependen de nosotros mismos y si tienen que ocurrir, ocurrirán. El 4% restante son aspectos que sí podemos controlar e incumben en nuestro día a día. Así pues, aquí el problema está en determinar si realmente son preocupaciones a nuestro alcance para realmente preocuparnos y actuar de una forma u otra. Y es que como diría el grupo de música Amparanoia… “La vida te da preocupación, deja la preocupa, ¡pasa a la acción!”  2. Miedo Hay que sobreponerse a los miedos, algo que nos dicen desde...
¡Aquí lo que falta es actitud!

¡Aquí lo que falta es actitud!

Ya puedes estar toda la vida formándote que si no tienes una buena actitud difícilmente lograrás conseguir tus objetivos más ambiciosos. Me explico, si tu aptitud es la correcta pero tu actitud no lo es, puedes estar echándolo todo por la borda. La actitud marca la diferencia, influye directamente en el cómo afrontamos nuestra vida a nivel personal y profesional. Si nos paramos a pensar en todo lo que aprendemos en nuestra vida, en nuestro día a día, veremos que hay infinidad de procesos de aprendizaje pero, ¿tenemos interés en interiorizar todo esto? Lo pongo en duda. La clave del aprendizaje no es el aprendizaje en sí, sino más bien todo lo que retenemos e interiorizamos y, lo más importante, lo que a posteriori aplicamos en nuestro día a día a base de actitud, actitud y actitud, eso será lo que te aportará un valor diferencial. Pero… ¿Cuánto valgo? ¿Alguna vez te has preguntado cuánto vales? Yo sí, varias veces (y creo que lo haré bastantes más), y normalmente tendemos a responder en base a la combinación de habilidades y conocimientos, pero aquí lo importante es la manera con que implementamos todo esto, es decir, la actitud. Se trata de un concepto que multiplica nuestros conocimientos y habilidades. Como ya he comentado más arriba, podemos tener un pedazo currículum que si nuestra actitud no está a la altura, nuestros conocimientos y habilidades serán prácticamente nulos. Para poner un ejemplo, cada día nos levantamos con las mismas habilidades y conocimientos, no obstante lo que sí que cambia es el cómo afrontamos el día a día para así hacer, por ejemplo,...
¿Empezamos por la actitud?

¿Empezamos por la actitud?

Si hace dos semanas hablábamos de la motivación intrínseca, hoy quiero retomar un poco el hilo haciendo especial hincapié en la actitud. Ya sabemos que la motivación es un cóctel de impulsos, deseos y necesidades que mueven a las personas a actuar de una forma u otra. Para ello, la actitud es un ingrediente clave, esencial para alcanzar nuestros propósitos a nivel personal y laboral. Lo cierto es que a día de hoy son muchas las oficinas en las que la motivación reina por su ausencia. Sin embargo, la gran mayoría de los empleados acostumbran a empezar motivados en sus nuevos puestos de trabajo, con metas entendidas y con una actitud imparable. No obstante, en ocasiones hay algo que empieza a fallar poco a poco. Para evitar precisamente esto y mantener un ambiente motivador debemos dar un primer paso: actitud. Si nuestra actitud es la adecuada y estamos predispuestos a aprender, mejorar, cambiar, dar lo mejor de nosotros… las cosas saldrán bien y, consecuentemente, nuestra autoestima y motivación mejorarán.  ¿Por qué mejorar? Seguramente uno de los tópicos de nuestro país: si las cosas ya van bien, ¿por qué debemos mejorar? Sí, es verdad que en la llamada zona de confort se está muy bien, pero si queremos conseguir todo lo que nos propongamos, es necesario realizar este esfuerzo. Poco a poco conseguiremos resultados y, de nuevo, nuestra motivación aumentará. Para ello quiero destacar la mejora continua Kaizen, una técnica japonesa que significa ‘cambio a mejorar’, y es que siempre se puede mejorar un poco; insisto, siempre. Se trata de una metodología de aplicación conocida como la MCCT: Mejora Continua...